martes, 22 de diciembre de 2009

Bendición a nuestra Dulce Tierra



En el nombre de la gente de la Tierra, que ha disfrutado de tu hospitalidad durante tantas centurias,te decimos:
¡QUE DIOS TE BENDIGA!¡Permite que la humanidad ahora te sirva, hasta que seas devuelta a la Belleza, Perfección, Armonía y Equilibrio que tenías antes de que nosotros, tus huéspedes, arruináramos tus bellas vestiduras!
Por las múltiples primaveras, con la belleza que trajo esperanza y promesa a la Tierra...¡gracias! Por la riqueza de la cosecha, te damos gracias. Por la mismísima plataforma sobre la cual descansan los pies de la raza con toda seguridad, dilucidando sus destinos individuales, te damos gracias.
A todos aquellos que han servido contigo, el Reino de los Ángeles, los Elementales, los Grandes Directores de los Elementos del agua, aire, fuego, tierra y éteres, les decimos:
¡QUE DIOS LOS BENDIGA!
El Fíat de la Ley Cósmica requería que ustedes emitieran más Luz. Fue la humanidad la que opacó esa Luz. ¡Es nuestro decreto que la humanidad ahora se levante y les devuelva su LUZ NATURAL!
¡Oh, Dulce Tierra, te amamos! Recordamos muchas horas felices en tu superficie. Volveremos a verte brillando de nuevo con la Luz del Sol. Ni siquiera Venus , con toda su gloria celestial, llevará vestidos más bellos que los tuyos, tejidos con el Amor de aquellos de nosotros, y de toda la humanidad, que estamos agradecidos por tu hospitalidad, paciencia e indulgencia.

Libro de Ceremonial, Volumen II, Página 168, Decreto Nº 8.5.1


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